jueves, 19 de julio de 2018


Córdoba

          Resultado de imagen de Juan Carlos Morales Rodríguez

romana y mora
corazón de Andalucía
aquí yo encontré la vida,
te tributo pleitesía
por ser mi tierra querida.

Córdoba es una ciudad
de colorido vibrante
propia personalidad
y un agradable talante.

De la Sierra a la Campiña,
Valle del Guadalquivir,
olivo, cereal, viña,
corcho, frutales, maíz,

naranjales y algodón
en sus huertas el membrillo,
bellota en sus encinares
que alimentan al porcino.

Vacuno, ovino, caprino,
también hay en esta tierra
que lo es de buenos vinos
en sus bodegas se encierran.

Córdoba bebe ambrosía
de Montilla o de Moriles,
Lucena y Doña Mencía
buenos caldos en barriles.

De la Prehistoria, vestigios,
distintos asentamientos:
cartagineses, fenicios
son de su historia cimientos.

Fue una Colonia Patricia
tras de la invasión romana
vinieron muchas familias
que en esta región se instalan.

Varios reyes visigodos
vienen a nuestra ciudad
y encuentran aquí acomodo
y ejercen su autoridad.

La época de esplendor
pronto habría de llegar
con el árabe invasor
llegó su grandiosidad.

Primero fue un emirato
de Damasco dependió,
Abderramán su reinado
hasta la Galia alcanzó.

Hixén, su hijo Al-Hakén
y el segundo Abderramán
reinan aquí y también
engrandecen la ciudad.

Construyeron la Mezquita,
bibliotecas y alumbrado
era un pueblo sibarita
y su huella aquí han dejado.

Con Abderramán tercero
el Califato se extiende
y Alhaken hombre sereno
con la cultura la emprende.

Hubo un genio de la guerra,
el victorioso Almanzor
que a los cristianos aterra
hasta Calatañazor.

Fragmentación del Imperio
musulmán peninsular
hay otro período bélico,
Taifas han de gobernar.

Llegada la Reconquista,
es el santo rey Fernando
hace al Islam que resista
y lo acaba domeñando.

Córdoba le entrega al mundo
pléyade de hombres brillantes:
hay un Séneca profundo,
hay un Lucano radiante,

Maimónides, Averroes,
Osio es símbolo de fe,
y enseña al mundo a que ore
redactor del Credo fue.

Judá Leví, Abu Hasan,
Santos Acisclo y Victoria,
también el Gran Capitán.
sus tropas ganaron gloria.

Fue Jiménez de Quesada
cronista y conquistador.
Bermejo llegó a la fama
como excelente pintor.

Luis de Góngora, cultismo.
San Alvaro, santidad,
Saavedra, romanticismo,
Céspedes, plasticidad.

Mateo Inurria, la escultura,
música escribió Lucena,
Julio Romero, pintura
de ojos de mujer morena.

Alegrías y serranas,
fandangos y soleares,
aquí en las fiestas se bailan,
son de esta tierra cantares.

En las fiestas de los toros
aquí hubo grandes figuras
vestidas de seda y oro
dieron a la fiesta altura.

Lagartijo, Machaquito,
Cañero, Camará, Guerra,
Manolete, los Zuritos
Martorell y Calerito,

El Pireo y El Cordobés
y Chiquilín y Finito
dan a la fiesta interés,
gallardía y dramatismo.

Las creencias de esta gente
se ven en sus romerías
tiene una fe latente,
carente de hipocresía.

Y al llegar Semana Santa
sacan a Cristo a la calle
el pueblo le reza y canta
a Él y a su triste Madre.

Saetas por martinetes
son alaridos del alma,
que la Pasión entristece
en el silencio del drama.

Córdoba monumental,
bellas glorias del pasado
la Mezquita-Catedral
también su Puente Romano.

Palacio Medina Azahara,
mudéjar en el Alcázar,
Capilla de Trastamara
y de San Bartolomé.

Románico de San Pablo,
Santa Marina, San Miguel,
gótico de San Lorenzo,
barroco de La Merced.

Un plateresco muy bello
verás en los Villalones
y en la iglesia de San Pedro
y otros hermosos rincones.

Calahorra, La Malmuerta,
Marrubial y Alcázar Viejo
y de Almodóvar la puerta
te habrán de dejar perplejo.

Aún existe un monumento
muestra de otra religión
que aquí convivió en su tiempo
hasta llegar su expulsión.

Hablo de la Sinagoga,
única en esta región.
tres culturas que dialogan
con distinta devoción.

Los Triunfos puedes ver
por muy diversos lugares
del arcángel Rafael
que custodia nuestros lares.

Quiero como colofón
rendir sincero homenaje
en estrecha comunión
a gentes de estos parajes

que en su labor cotidiana
engrandecen día a día
a esta Córdoba sultana
que es tierra de cortesía.

Juan Carlos Morales Rodríguez

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El poeta, nacido en Córdoba,  hace una enumeración exhaustiva de sus paisajes, sus cultivos, su historia, sus hombres ilustres, su riqueza cultural, sus tradiciones y sus festejos, en cuartetas, con rima consonante, en la mayoría de ellas.

miércoles, 11 de julio de 2018


Dedicado a Córdoba   (Gira “Vinagre y Rosas”)

Uno inventa siempre la misma canción,
del poeta borracho y su musa,
del teclado melladlo del acordeón,
del pecado mortal sin excusa.
Uno canta siempre la misma canción
otra noche en el bar de la esquina,
cerca de la estación donde duerme un vagón,
cuando el tiempo amenaza rutina.
Uno rumia siempre la misma canción
como un perro ladrando a la luna,
con la misma trompeta y el mismo trombón
de mariachi que estuvo en la tuna.
Uno acaba nunca la misma canción
tan Mezquita, tan judeo-cristiana
cuando llega la hora de alzarse el telón
se despierta en Córdoba la llana.

Joaquín Sabina

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Imagen:https://www.google.com

Curiosísima composición del poeta cantante. Los versos impares son de doce sílabas y los pares de diez. Todos tienen rima consonante. Los impares mantienen la misma rima (on), mientras que en los impares va cambiando de dos en dos. El ritmo conseguido es magnífico.

jueves, 5 de julio de 2018

Interrogaciones

Resultado de imagen de Interrogaciones Gabriela Mistral

¿Cómo quedan, Señor, durmiendo los suicidas?
¿Un cuajo entre la boca, las dos sienes vacías,
las lunas de los ojos albas y engrandecidas
hacia un ancla invisible las manos orientadas?

¿O Tú llegas después que los hombres se han ido
y les bajas el párpado, sobre el ojo cegado,
acomodas las vísceras sin dolor y sin ruido
y entrecruzas las manos sobre el pecho callado?

El rosal que los vivos riegan sobre su huesa,
¿no le pinta a sus rosas unas formas de herida?
¿No tiene acre el olor, siniestra la belleza
y las frondas menguadas de serpientes tejidas?

Y responde, Señor: cuando se fuga el alma
por la mijada puerta de las largas heridas,
¿entra en la zona tuya hendiendo el aire en calma
o se oye un crepitar de alas enloquecidas?

¿Agosto cerco lívido se aprieta en torno suyo?
El eter, ¿es un campo de monstruos florecido?
En el pavor, ¿no aciertan ni con el nombre suyo?
¿O le gritan y sigue tu corazón dormido?


¿No hay un rayo de sol que los alcance un día?
¿No hay agua que los lave de sus estigmas rojos?
Para ellos, ¿solamente queda tu entraña fría,
sordo tu oído fino y apretados tus ojos?

Tal el hombre asegura por error o malicia;
mas yo, que te he gustado como un vino, Señor,
mientras los otros siguen llamándote justicia,
no te llamaré nunca otra cosa que ¡Amor!

Yo sé cómo el hombre fue siempre zarpa dura;
la catarata, vértigo; aspereza, la sierra.
Tú eres el vaso donde se esponjan de dulzura
los nectarios de todos los huertos de la tierra.


Gabriela Mistral


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