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jueves, 26 de septiembre de 2024

Semper eadem

¿De dónde os viene, decís, esta tristeza extraña

trepando como el mar sobre el peñón negro y desnudo? 

Cuando nuestro corazón ha hecho una vez su vendimia,

¡virir es un mal! Es un secreto de todos conocido.


Un dolor muy simple y nada misterioso,

y, como vuestra alegría, brillante para todos.

Deja de buscar, entonces, ¡ho bella curiosa!

Y, por más que vustra voz sea dulce, ¡callad! ¡callaos!


¡Callad, ignorante! ¡Alma siempre arrebatada!

¡Boca de risa infantil! Más aún que la Vida,

la Muerte nos retiene casi siempre con lazos sutiles.

¡Dejad, dejad mi corazón embriagarse de una mentira,

sumergirse en vuestros bellos ojos como en un hermoso sueño,

y dormitar mucho tiempo a la sombra de vuestras pestañas!

Charle Baudelaire

Imagen:https://www.blogger.com/

martes, 28 de noviembre de 2023

De profundis clamavi

Imploro tu piedad, Tú, el único que yo amo,

desde el fondo del abismo oscuro donde mi corazón ha caído.

Es un universo triste de horiznte plúmbeo,

donde flotan en la noche el horror y la blasfemia;

un sol sin calor se cierne por encima seis meses,

y los otros seis la noche cubre la tierra.

Es un lugar más desnudo que la tierra polar

-ni bestias, ni arroyos, ni verdor, ni bosques-

Pues bien, no hay horror en el mundo que supere

la fría crueldad de este sol de hielo

y esta inmesa noche semejante al viejo Caos.

Envidio la suerte de los mas viles animales

que pueden sumergirse en un sueño estúpido.

¡A tal punto la madeja del tiempo lentamente se devana!

Charles Baudelaire

Imagen:https://www.blogger.com/

lunes, 14 de agosto de 2023

Sed  Non Saciata

Deidad bizarra, oscura como las  noches,

con perfume mezclado de almizcle y habano,

obra de algún hechicero, el fausto de la sabana, 

bruja con ijares de ébano, engendro de nocturnidad,

yo prefiero a la constancia, al opio, a las  noches,

el elixir de tu boca donde el amor se regodea;

cuando hacia ti mis deseos parten en caravana,

tus ojos son la cisterna donde beben mis hastíos.

Por esos tus grandes ojos negros, tragaluces de tu alma,

¡Oh, demonio sin piedad!, vierten sobre mí menos fuego;

no soy el Estigia para abrazarte nueve veces,

y no puedo, Megera libertina,

para quebrar tu coraje y dejarte

en el infierno de tu lecho, volverme Proserpina.

Charles Baudelaire

Imagen:https://www.blogger.com/