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jueves, 6 de noviembre de 2025

XI 

Miré al cadáver, su raudo orden visible

y el desorden lentísimo de su alma;

le vi sobrevivir; hubo en su boca

la edad entrecortada de dos bocas.

Le gritaron su  número: pedazos.

Le gritaron su amor ¡más le valiera!

Le gritaron su bala ¡también muerta!

 

Y su orden digestivo sosteníase

y el desorden de su alma, atrás, en balde.

Le dejaron y oyeron, y es entonces

que el cadáver

casi vivió en secreto, en un instante;

mas le auscultaron mentalmente, ¡y fechas!

llorándole al oído, ¡y también fehas!

César Vallejo

Imagen:https://www.blogger.com

miércoles, 24 de septiembre de 2025

Confianza en el anteojo no en el ojo

Confianza en el anteojo no en el ojo;

en la escalera, nunca en el peldaño;

en el ala, no en el ave,

y en ti sólo, en ti sólo, en ti sólo.

 

Confianza en la maldad, no en el malvado;

en el vaso, mas nunca en el licor; en el cadáver, no en el hombre,

y en ti sólo, en ti sólo, en ti sólo.

 

Confianza en muchos, pero ya no en uno;

 en el cauce, jamás en la corriente;

en los calzones, no en las piernas,

y en ti sólo, en ti sólo, en ti sólo.

 

Confianza en la ventana, no en la puerta;

en la madre, mas no en los nueve meses;

en el destino, no en el dado de oro;

y en ti sólo, en ti sólo, en ti sólo.

César vallejo

Imagen:https://www.blogger.com/

martes, 12 de agosto de 2025

El tálamo eterno

Sólo al dejar de ser, Amor es fuerte!

Y la tumba será una gran pupila,

en cuyo fondo supervive y llora

la angustia del amor, como en un cáliz

de dulce eternidad y negra aurora.

 

Y los labjos se encrespan para el beso,

como algo lleno que desborda y muere;

 y en conjunción crispante,

cada boca renuncia para la otra

una vida de vida agonizante.

 

Y cuando pienso así, dulce es la tumba

donde todos al fin se comprometen

en un mismo fragor;

dulce es la sombra, donde todos se unen

en una cita universal de amor.

César Vallejo

Imagen:https://www.blogger.com/

lunes, 30 de junio de 2025

El poeta a su amada 

Amada, esta noche tú te has crucificado

sobre los dos maderos curvados de mi beso;

y tu pena me ha dicho que Jesús ha llorado,

y que hay un viernes santo más dulce que ese beso.

 

En esta noche rara que tanto me has mirado

la Muerte ha estado alegre y ha cantado en su hueso.

En esta noche de setiembre se ha oficiado

mi segunda caída y el más humano beso.

 

Amada, moriremos los dos juntos, muy juntos;

se irá secando a pausas nuestra excelsa amargura;

y habrán tocado a sombra nuestros labios difuntos.

 

Ya no habrá reproches en tus ojos benditos;

ni volveré a ofenderte. Y en una sepultura

los dos nos dormiremos como dos hermanitos.

César Vallejo

sábado, 17 de mayo de 2025

Los heraldos negros

Hay golpes en la vida tan fuertes… Yo no sé!

Golpes como el odio de Dios, como si entre ellos,

la resaca de todo lo sufrido

se empozara en el alma… Yo no sé!

 

Son pocos; pero son… Abren zanjas oscuras

en el rostro más fiero y en el lomo más  fuerte.

Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;

o los heraldos negros que nos manda la muerte.

 

Son las caídas hondas de los Cristos el alma,

de alguna fe adorable qu el Destino blasfema.

Esos golpes sangrienos son las crepitaciones

de algún pan que en la puerta del hono se nos quema.

 

Y el hombre… Pobre… pobre! Vuelve los ojos como

cuando por sobre el hombro nos llama una palmada,

vuelve los ojos locos, y tdo lo vivido

se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

 

Hay golpes en la vida tan fuertes… Yo no sé!

César Vallejo

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sábado, 12 de abril de 2025

Entre el dolor y el placer

Entre el dolor y el placer median tres criaturas,

de las cuales la una mira a un muro,

la segunda usa de ánimo triste

y la tercera avanza de puntillas;

pero, entre tú y yo,

sólo existen segundas criaturas.

Apoyándose en mi frente,

 el día conviene en que, de veras,

hay mucho de exacto en el espacio;

pero, si la dicha, que, al fin, tiene un tamaño,

principia ¡ay! por mi boca,

¿quién me preguntará por mi palabra?

Al sentido instantáneo de la eternidad

corresponde este encuentro investido de hilo negro,

pero a tu despedida temporal,

tan solo corresponde lo inmutable, 

tu criatura, el alma, mi palabra.

César Vallejo

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